LAS AMIGAS NO EXISTEN

LAS AMIGAS NO EXISTEN

"Las amigas no existen", "tú no tienes mejores amigas, solo tienes amigas", "las mujeres no tienen amigas, tienen eneamigas"... como estas, más frases puede que también hayas escuchado, y si las lees una y otra vez, no puedes evitar sentirte sola, triste, rechazada y todas las emociones que brotan cuando la memoria empieza a hacer flashback en cada suceso en el que te sentiste herida o vulnerable por un vínculo de amistad.

Y es que cuando de vínculos se habla, les damos solo importancia o jerarquía a los vínculos amorosos, es decir, parejas, novios, esposos y a los vínculos sanguíneos, todos los relacionados con el clan familiar, padres, hermanos, primos, tíos etc., y muy poco se habla de los vínculos que creamos con personas ajenas a estos vínculos anteriormente nombrados, los vínculos amistosos, la tribu, los hermanos y hermanas que crecieron en otras familias, y aquí te llevare a mis memorias y experiencias con respecto a los vínculos de amistad.

Se que lo primero que te trajo aquí fue el chisme y no me digas que no, porque cuando decimos las amigas no existen, tu mente en automático se conecta con esa parte de la experiencia humana en donde sentiste que un vínculo amistoso se rompió y tu centro emocional se activa para crear un lazo empático de tu historia con la historia que estas a punto de conocer. para ponerte en contexto de por qué las amigas no existen, debemos viajar al pasado y en este momento a mi pasado. A lo largo de estos últimos años, más precisamente desde 2019 hasta la actualidad, los cambios individuales y colectivos han sido bastante marcados y no vamos a profundizar en lo que ya sabemos que ha pasado por estos años, pero si tengo que contarte que desde 2019 mi experiencia humana ha sido bastante intensa y por esta razón mi vocación, propositivo, llamado, como lo quieras llamar se ha enfocado a aprender las diferentes herramientas energéticas y holísticas que me ayuden a avanzar en esta tierra y a evolucionar como alma.

Por qué te cuento esto, porque si no fuera por estos aprendizajes, no me daría cuenta de que soy quien soy, por lo que he vivido en esta vida. Resulta y pasa que en mis ultimas clases para certificarme como Mentora Holística Espiritual, mi maestra (Brenda Figueroa) nos dejó una tarea, realizar el camino del héroe, esta es una herramienta basada en un libro llamado el Héroe de las Mil Caras de Joseph Campbell, y básicamente este libro y el ejercicio nos da una base de la busqueda de nuestro propósito, teniendo en cuenta experiencias en rangos de edades, de los 0 a los 7, de los 8 a los 14 y así sucesivamente. Ahora que te puse en contexto, te cuento el chisme por el cual estas aquí.

En muchas conversaciones con amigos, familiares y personas con las que coincidimos en la vida, siempre me sorprendía que traían a la conversación memorias de infancia, experiencias que habían tenido entre los 4 o 6 años, contando con detalles de lugares, colores, olores, personajes y demás que hacen cautivadora su historia, pero mientras escuchaba a algunas personas contar su historia de infancia, mi mente quedaban en blanco, el cerebro empezaba a repasar la biblioteca de recuerdos y cero, nada, y siempre me hago la misma pregunta, Por qué no recuerdo nada de mi infancia? y si, ya sé que en tu mente estas diciendo, eso fue que tuvo un trauma tan grande que el cerebro se autobloqueo, pues no, no tuve ningún suceso estrafalario, todo muy dentro de lo normal.

pues aquí te va un dato, dice la psicología que la amnesia infantil se debe a varios factores, uno de ellos es la falta o capacidad de crear conexión verbal sobre acontecimientos propios de la vida cotidiana en la primera infancia, en resumidas cuentas, la soledad infantil. No vayas a confundir la soledad infantil, con el abandono, son cosas completamente diferentes, así que no te me aceleres.

Entonces, si, ya te vas dando cuenta de que te quiero hablar, mi infancia no fue difícil ni traumática, hasta donde me acuerdo (que realmente no es mucho), pero ahora se a mis 44 años, que no recuerdo haber tenido amiguitas en mi infancia, que mi refugio estaba en la imaginación y creación diaria de cuentos mágicos con muñecas y vajillitas de latón, que a medida que fui creciendo y siendo más consiente de mi soledad, la interacción con compañeros de estudio no fluía como quisiera y que la herida del rechazo se hacía cada vez más profunda. Llegando a la adolescencia, casi adultes solo contaba con dos amigas, de las cuales solo queda 1 y ahora en mis años más primaverales, siento que tengo amigas que ya no existen, así que sin saberlo (conscientemente) empecé a crear capas, barreras, escudos, me auto mantree diciendo "amo mi soledad", pero realmente pedía a gritos silenciosos una amiga, no sé si buena, no sé si perfecta, no sé si una a la que le pudiera poner ese título de “mejor amiga”, pero sabía que necesitaba una, no solo por el hecho de tener una persona que esté presente físicamente, sino porque los vínculos de amistad nos refuerzan o moldean creencias, patrones de comportamiento o simplemente están para escucharnos y darnos un buen consejo, así que a medida que pasaban los años y mi experiencia en diferentes campos, ese "amo mi soledad" se empezó a acompañar por frases como, “las mujeres no son amigas”, “prefiero mil veces trabajar con hombres que con mujeres” y etc. Pues bueno volvamos a 2019, te dije que era un viaje en el tiempo y aquí seguimos. Estando en 2019 tuve un suceso emocional y físicamente muy impactante, pero te lo contare después, lo que, si te voy a contar ahora, es que en 2019 conocí mujeres maravillosas, que hoy día la mayoría aun me sostienen con su maternal energía y bueno, aquí viene la teoría almica, todo es causalidad, no casualidad, en este año mi hija menor inicio sus estudios de transición y coincidimos en tiempo y espacio para conocernos y compartir muchas experiencias. Entre las actividades que la institución educativa donde mi hija estudia, tiene una actividad por el estilo de los retiros espirituales, llamada "Encuentros con Cristo", en esta actividad participamos los padres de familia y le hicieron una pregunta a una madre de familia que me dolió en el alma y el corazón, cuando le preguntaron el nombre de la mejor amiga de su hija, ella contesto con cara de extrañeza, -no mi hija no tiene mejores amigas, ni tiene amigas, ella es sola-. En ese preciso momento sentí un dolor emocional como no lo había sentido antes, y es porque fue a mi niña sola la que reacciono ante esa respuesta, pero esto ahora lo se gracias al trabajo personal y que, gracias a la causalidad, todo empezó a florecer para identificar esos traumas de infancia que pueden estar bloqueando algún aspecto de mi vida en esta actualidad.

Bueno ya no te hago más largo el cuento, solo finalizo diciéndote que las amigas si existen, que unas van y vuelven, que otras te etiquetan, que otras simplemente...bueno, pero ahora tengo clarísimo, que esas amigas que no tuve en mi infancia las tengo ahora, que son todas en su más pura esencia mágicas y maravillosas, que nunca antes pensé decirle a una amiga te amo con los ojos brillosos y el corazón rebosante, que ahora, hoy mi vida se siente completa porque las tengo, que les pido excusas por qué tal vez hasta ahora sé cómo comportarme como amiga, que cometo errores, pero que también aprendo de ellos y que por encima de todos los no tan buenos momentos, siempre recordare que estuvieron a mi lado.

Espero que esta capsula de tiempos te ayude a ver las amistades mas allá de una simple casualidad y que todo tiene un propósito en tu vida, nada sería igual hoy si no estuvieras aquí, y sobre todo que nunca jamás estas sola, que nunca te detengas para preguntarle a esa amiga como estas, como te sientes, te amo, y tu amiga, jamás dudes que aquí estoy tanto o más, como tu lo estas para mí.

Con ojitos llorosos y mucho amor.


Pao Bonilla
Mentora Energética Angelical

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